Psicología y Deporte

Los árbitros también necesitan entrenamiento psicológico

Fernanda Colombo

Virginia Sánchez nos habla esta semana en su columna de psicología y deporte sobre la controvertida figura de los árbitros. Aquí la tenéis.

Cuando estamos compitiendo hay muchos factores que afectan a nuestra cognición, esto quiere decir, nuestros pensamientos están influidos por diversos factores, como el elevado nivel de activación en el que nos solemos encontrar, el cansancio, los pensamientos focalizados propios de la competición, el elevado nivel de motivación que nos suele provocar ésta, las lógicas ganas de ganar…

Todo esto es un caldo de cultivo excelente para que nuestro razonamiento esté sesgado.

Exactamente lo mismo ocurre cuando soy el entrenador y estoy viendo a mi equipo jugar desde el banquillo o a mi deportista competir. Tenemos la cabeza llena de táctica, de técnica y de mil cosas más, estamos realmente activados, y nos cuesta mucho llegar a tener un razonamiento adecuado. Sentimos, además, esa sensación de indefensión propia de los entrenadores que aparece cuando eres espectador de lo que está ocurriendo sin poder llegar a participar activamente de lo que ocurre en él.

Los árbitros están cansados, sufren ansiedad y se sienten presionados e inseguros

Y cuándo estamos en estas circunstancias ¿cómo creéis que vamos a reaccionar ante una decisión arbitral que encima, en un momento determinado, creemos, o queremos creer, que nos perjudica?

Queridos árbitros, sabemos que cuando saltáis a un campo, a una cancha o a una pista contáis con esto. Sabemos también lo duro que es que vuestro trabajo sea constantemente cuestionado. Sabemos que no es justo que todo el mundo se sienta libre y con derecho de insultaros a vosotros y a vuestra familia. Sabemos que tenéis que tomar decisiones en décimas de segundo y que estáis “obligados” a acertar. Sabemos lo que es tener a la grada en contra y lo que esto influye en la atención y en la concentración. Sabemos que vosotros también estáis cansados, podéis tener ansiedad, estar nerviosos, tener presión, sentiros inseguros…

No se nos debe olvidar nunca la empatía

Los árbitros también necesitan de un entrenamiento psicológico que les haga mejorar su arbitraje, ya que controlando ciertas variables psicológicas será más sencillo que puedan tomar mejores decisiones, y lo que no es menos importante, como las circunstancias en las que  trabajan no son las más adecuadas para rendir bien -porque ellos también deben rendir- una buena preparación psicológica les ayudará a manejarse en ellas.

Y por supuesto, algo que no se nos debe olvidar a nadie, esté en la parte que esté, es la empatía. Poniéndonos en el lugar del otro nos será más sencillo comprender su comportamiento y enfrentarnos a situaciones difíciles que se pueden dar en la competición, lo que hará que todo funcione mejor.

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