Psicología y Deporte

Consejos para controlar tus emociones y mejorar tu rendimiento deportivo

Las emociones están presenten en el día a día de todas las personas y, por supuesto, tienen una clarísima influencia en el rendimiento deportivo. Virginia Sánchez nos ofrece unos consejos para aprender a entenderlas, y a entendernos, mejor, en su columna sobre deporte y psicología.

1. Sé consciente de la importancia que tienen tus emociones en tu rendimiento deportivo. Este es el primer paso y el más importante, ya que sin él todos los demás carecen de sentido. Tus emociones influyen en tu día a día, en tus entrenamientos y en tu rendimiento. Por todo esto, es importante dedicar tiempo a este aspecto.

No hay emociones buenas ni malas

2. No juzgues ni evalúes de entrada tus emociones como malas ni buenas, porque no lo son. La tristeza no siempre es mala ni la alegría siempre buena. En lugar de juzgar tus emociones así piensa en qué te beneficia cada emoción y en qué te perjudica en cada momento.

3. Las emociones son pasajeras. Ten esto claro y vive tus emociones como tal. Cuando tengas miedo debes saber que no va a ser para siempre, cuando te encuentres triste no te machaques pensando que estarás así el resto de tu vida, la emociones pasan.

4. Permítete sentir. Es cierto que las emociones interfieren en nuestro rendimiento, pero también es cierto que si te propones ser un robot sin tener ningún tipo de emoción es probable que no lo consigas nunca. Por eso no te machaques por tener emociones, permítete sentir cosas e intenta dirigirlas hacia aquello que sabes que te viene bien. Por eso…

5. Conócete. Probablemente haya emociones que a ti te vengan mejor que otras. Detéctalas para así poder provocarlas cuando lo necesites. Mira hacia atrás y piensa en qué emociones se repiten en tus mejores actuaciones deportivas, probablemente sean esas tus emociones potenciadoras, así que tendrás que provocarlas cuando lo necesites. Para ello…

Aprende, incluso, meditación

6. Asocia esas emociones que te vienen bien con gestos, palabras, posturas… Y utilízalas para provocarlas cuando lo necesites, antes de una competición, por ejemplo.

7. Intenta comprender las emociones de los demás. No reacciones a la ira con ira, al nerviosismo con nerviosismo… A veces, las emociones de los demás nos afectan a las nuestras porque no llegamos a procesarlas. Empieza a hacerlo, no te dejes llevar por las emociones de los demás; intenta entenderlas.

Intenta entender las emociones de los demás

8. Aunque parezca evidente, aléjate de aquellas cosas que te provoquen emociones perjudiciales, en la medida de lo posible.

9. Aprende técnicas que te ayuden si es necesario. Técnicas de respiración, de relajación muscular, incluso de meditación, pueden ayudarte a aumentar el control sobre tus emociones.

10. Entrénate. Como siempre decimos, al igual que dedicas tiempo y recursos a mejorar tu técnica, tu preparación física, etc, es muy probable que tengas un gran margen de mejora a la hora de controlar tus emociones en beneficio de tu rendimiento, no lo dejes pasar y toma el control también en esta parte.

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