Psicología y Deporte

Supersticiones, manías y rituales en el deporte, ¿buenas o malas?

El oso del remo alemán
Las deportistas del equipo olímpico de remo de Alemania compitieron llevando sus osos de peluche de la suerte en Atenas 2004.

Rutina, ritual, superstición, manía… Todas ellas aparecen en numerosas ocasiones cuando hablamos de deportistas, equipos, entrenadores… Pero ¿Son lo mismo? ¿En qué se diferencian? Virginia Sánchez nos lo aclara en su columna de psicología y deporte.

Aunque a veces se confundan y nos parezcan lo mismo, no lo son.

Superstición

La superstición es la creencia de que algo (ya sea un objeto, una persona, un gesto, un hecho…) nos da suerte, sin tener ningún tipo de relación una cosa con la otra. Aunque la mayoría de las personas tenemos alguna, es algo bastante irracional, y la creamos para, de alguna forma, aumentar nuestra calma y nuestra confianza hacia algo que no podemos controlar al 100%.

Puede que por algún motivo necesitemos llevar un amuleto a todas nuestras competiciones porque creamos que nos da suerte, o que necesitemos entrar siempre con el pie derecho al terreno de juego, pista, cancha… o cualquier otra cosa que se te ocurra. Las supersticiones no son perjudiciales ni negativas en sí mismas, y como decimos, quizás nos aporten un extra de calma y confianza que puede venirnos muy bien.

La superstición es buena cuando depende de ti

Eso sí, pueden ser peligrosas cuando se trata de amuletos, por ejemplo, o de cosas que no dependen de nosotros. Si yo creo que los días pares me dan suerte tendré un problema cuando compita en día impar porque realmente crearé un pensamiento perjudicial, igual de negativo será creer en unas “zapatillas de la suerte” el día que esas zapatillas se rompa. Sin embargo no es negativo creer que me da suerte entrar con el pie derecho al campo (pista, tapiz, cancha…) porque depende de mí.

Manía

Las manías son más irracionales aún y, además, tienden a escapar a nuestro control. Quizás, incluso, nos perjudiquen, pero de una manera irracional seguimos haciéndolo porque nos vemos incapaces de no hacerlo. Puede que hagamos un determinado gesto incontrolablemente mientras competimos, aunque eso me haga cambiar mi posición corporal y perjudique mi rendimiento, o puede que tenga que pasar el balón a un determinado compañero el mismo número de veces en cada partido, aunque no sea la mejor opción.

Rutinas o rituales

Sin embargo, las rutinas o rituales son una serie de gestos o acciones que realizamos siempre de la misma forma y que nos preparan (a nuestro cuerpo y a nuestra mente) para la realización de un determinado ejercicio o tarea. Están pensadas y diseñadas para que beneficie a la práctica de nuestro deporte dependiendo de nosotros y de lo que necesitamos. Por ejemplo, quizás yo necesite activarme, por lo que mi rutina estará pensada para que aumente mi número de pulsaciones, todo lo contrario a si necesito calmarme o concentrarme, que mi rutina ayudará a bajarlas.

Están pensadas para que mejore nuestro rendimiento

Las rutinas o los rituales deportivos son muy positivos, nos preparan para la competición, nos ayudan a alcanzar nuestro nivel óptimo de activación, nos hacen concentrarnos mejor…, es decir, tienen múltiples beneficios. Se trata de una estrategia psicológica que, bien diseñada y utilizada, puede provocar grandes beneficios en nuestro rendimiento.

Por eso, siéntate, dedícate un rato a pensar en qué momento de tu deporte necesitas un extra de concentración (antes del saque en tenis, antes de lanzar una falta en fútbol, antes de un salto o un lanzamiento, antes de comenzar una carrera…), piensa en qué necesitas tú (probablemente una rutina beneficiosa para otra persona no lo sea para ti) y diseña tu propia rutina. Después sólo tienes que entrenarla y ponerla en práctica hasta convertirla en algo indispensable en tu práctica deportiva.

¡Truco!

Si tienes manías incontrolables, introdúcelas en tu rutina para que se conviertan en controlables. Por ejemplo, si te tocas el pelo infinitas veces durante la competición como signo de nerviosismo y no puedes controlar este gesto, haz que forme parte de tu rutina. Dejará de ser muestra de nerviosismo (tanto para ti como para tus rivales) y pasará de ser algo que no controlas cuando haces a ser algo perfectamente controlado por ti.

Artículo escrito por Virginia Sánchez, psicóloga del C.F. Fuenlabrada.

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