Atletismo

Lucía Santiago: «No hay nada imposible para un ciego, ni correr por el desierto»

Lucía, Mónica y Miguel

Por primera vez en la historia de los 16 años del Sahara Marathon, una carrera en apoyo del pueblo saharaui que se celebra en los campamentos de refugiados cerca de Tinduf (Argelia), en la edición de 2016 ha participado una atleta ciega, Lucía Santiago. Con solo cuatro meses preparándose para esta aventura, la corredora ha superado la dureza de la hamada negra argelina (desierto pedregoso e interminable salpicado de dunas) y promete repetir.

«Hasta noviembre no había corrido nunca», confiesa con calma y sin darse importancia Lucía Santiago. Menos de cuatro meses después, ha superado los rigores de la hamada negra argelina, un desierto de piedras y dunas, con un sol castigador de más de 25ºC y vientos racheados que levantaban la arena y complicaban respirar, para convertirse en la primera atleta ciega en disputar el Sahara Marathon, carrera solidaria en apoyo de la causa saharaui que se celebró el pasado 23 de febrero.

«Ha sido duro porque en la parte de dunas he tenido problemas al pisar, se me hundían los pies y tenía miedo de torcerme algún tobillo. También el calor y ha hecho mucho sol. Yo no llevo gorra, no me gusta, y el hecho de que hubiera avituallamiento cada poco me ayudó mucho. Teníamos agua, naranjas y dátiles. Muy curioso, la verdad. La arena también molestaba al respirar. Se metía por la nariz y la garganta, con lo que había que beber mucha agua», cuenta Lucía Santiago.

«En el avituallamiento teníamos agua, naranjas y dátiles»

Mónica Martínez, maestra de educación infantil, y Miguel Salgado, empresario, ambos parte del proyecto Bukaneros Solidarios, club de montaña para discapacitados visuales y auditivos, han sido los guías, amigos y compañeros de Lucía en esta aventura.

«Lucía es una persona muy valiente. En cuanto la propusimos el reto no lo dudó. Vamos agarrados de la mano con un pañuelo y tienes que ir hablando y diciéndole cómo va el terreno. La verdad es que se cansa mucho el brazo del que la llevas agarrada porque se carga. La tienes que ir contando dónde pisar: ‘Levanta pies, hay una piedra, salta…’. Y correr a un ritmo y hablar, cansa mucho. En cada avituallamiento cambiábamos y el otro recuperaba. Yo la llevo con el brazo izquierdo y Miguel con el derecho», explica Mónica.

Avituallamiento Sahara Marathon

«Además para que ella pase por el mejor terreno, tú vas por el peor. Por ejemplo, cuando es un carril de un coche, ella va por el medio, que es lo más duro, y nosotros por la rodada, que es más complicado. Sufrimos un poco más para que ella vaya más cómoda. Le añadiría un 15% más de dificultad. Pero la satisfacción de conseguirlo con Lucía es mucho mayor que cualquier otra cosa», asegura Miguel.

«Vamos en paralelo. El tiempo no es individual, es de los tres. Salimos los tres y llegamos los tres. Por eso, vernos separados en la clasificación nos parece raro. Somos un equipo», afirman al unísono.

«La arena hacía complicado respirar»

Lucía, Mónica y Miguel cruzaron la meta del Sahara Marathon 2016 en un meritorio 8º puesto en la media maratón (21 km), con una marca de 2h46:37. Y el año que viene prometen volver: «Me tuvieron que frenar un poco porque yo quería hacerla entera, pero hacía mucho sol. Me he visto con fuerzas y creo que la hubiera terminado, así que el año que viene regresaré para completar el maratón», afirma Lucía, además de aventurera, estudiante de Educación Social.

Un ejemplo para los saharauis

Lucía Santiago agradece la hospitalidad del pueblo saharaui «que nos ha acogido como si fuéramos su familia. Admiro la determinación que tienen, te compromete y te sientes parte de su lucha». 40 años de lucha que les mantiene dispersos entre los campamentos de refugiados cerca de Tinduf (Argelia), donde se celebra la carrera; los territorios ocupados y el exilio.

La corredora ciega también ha sido un ejemplo de superación para los saharauis. «Hemos estado con ella en la Escuela de Ciegos y nos han contado que aquí muchas veces las familias les sobreprotegen tanto que no les dejan hacer cosas y les acaban aislando en sus casas. Ver que Lucía ha venido a correr y se vale por sí misma es una gran ayuda», comenta Miguel.

Lucía (centro), Mónica y Miguel

Lucía (centro), Mónica y Miguel, apoyados por el pueblo saharaui. Foto: Óscar Carrascosa

«Creo que viendo a gente como yo empezarán a cambiar el concepto que tienen de la ceguera y de tener a alguien con discapacidad en casa. Generalmente, les hacen todo porque tienen miedo de que les pase algo. Les ha sorprendido mucho que yo esté casada, que tenga un hijo, que haya cogido el bebé de la casa y le haya dado de comer… Conmigo han visto que esto es posible. Esta experiencia les ayudará a ver el tema de la discapacidad de forma diferente. No hay nada imposible para una persona ciega, ni correr por el desierto», dice con confianza Lucía.

«Tus ojos son mi camino, mis huellas son tus pasos», se leía en la camiseta de los tres en la carrera. Está claro, Lucía Santiago ha iluminado el Sahara Marathon 2016.

 

4 Comments

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  4. Miguel Angel Lozano

    3 marzo, 2016 at 1:31 pm

    Mi admiración a Lucia y a los «ojos» que la guian…
    Enhorabuena!!!

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